¿Por qué se usan distintos tipos de refrigerante dependiendo de la capacidad del equipo?

El gas refrigerante es un producto básico e imprescindible para el funcionamiento de un equipo de aire acondicionado. Sin embargo, no todos utilizan el mismo tipo de refrigerante, ya que estos gases tienen características diferentes que se ajustan a las necesidades concretas de cada caso.

De esta manera, es importante que un refrigerante cumpla con una serie de características para poder ser usado en equipos de aire acondicionado. Entre estas características destacan:

  • Una presión de evaporación superior a la atmosférica. Así se evitan las infiltraciones de aire en el sistema.
  • Una presión de descarga no muy elevada (cuanto más alta, más robusto debe ser el equipo).
  • Una relación de compresión baja para que el compresor no tenga que aumentar demasiado su potencia.
  • Una temperatura de descarga no muy elevada que evite la descomposición del aceite lubricante (lo que provocaría la consiguiente formación de contaminantes).
  • Una temperatura de ebullición por debajo de la temperatura ambiente.
  • Un volumen específico lo más bajo posible.
  • Un calor específico lo más alto posible en el vapor. No obstante, también es importante que absorba una gran cantidad de calor  y que sea lo más bajo posible en estado líquido para reducir el vapor.
  • Un punto de congelación inferior a la temperatura mínima del sistema. De esta forma,  se evitarán congelamientos en el evaporador.
  • Una densidad elevada.

 

Características de seguridad

Además de todas las características anteriores, los refrigerantes deben cumplir con unas condiciones de seguridad. Los más modernos, como el R32, ya resultan muy seguros y, en caso de fuga, no resultan tóxicos para las personas. Por eso, se suelen utilizar sin problemas en el ámbito doméstico.

De la misma forma que otros aspectos en seguridad, es importante que los gases tengan una estabilidad química dentro de las temperaturas de funcionamiento, que tengan inactividad química (es decir, que no reaccionen con ninguno de los materiales que conforman el equipo) y que no sean ni inflamables, ni corrosivos, ni tóxicos. También es importante que no tengan tendencia a las fugas y que cuenten con una baja conductividad eléctrica para evitar problemas con el motor del compresor.

Distintos refrigerantes según la capacidad del equipo

Si bien todos los refrigerantes deben cumplir con estas características, es cierto que cada cual se adhiere de forma más o menos ajustada a ellas en función de su propia composición y funcionamiento. Por eso, se usan distintos tipos de refrigerante dependiendo de la capacidad del equipo.

Así, por ejemplo, el R22 (prohibido desde 2010 por su impacto sobre la capa de ozono) se usaba en sistemas de aire acondicionado doméstico y también en sistemas de refrigeración más potentes, como eran los comerciales e industriales. Es decir, su uso era habitual en cámaras de conservación e instalaciones para el procesado de alimentos, refrigeración y aire acondicionado a bordo de diferentes transportes; bombas de calor para calentar aire y agua, etc.

En cambio, el que se consideró su sustituto en el ámbito doméstico, el R410A, no se usa tanto para el ámbito industrial, ya que los equipos más potentes requieren unas características distintas a las de este gas.

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